miércoles, 22 de mayo de 2019

¿CÓMO SABER SI AMAMOS A JESÚS? - PRÉDICA SOBRE JUAN 14:21

Introducción


Muchas veces entre las parejas de novios se escucha la frase “dame la prueba de amor”
Nosotros sabemos que esa no es realmente una prueba de amor ya que el amor verdadero no hace nada indebido. Entonces. ¿Cómo es una verdadera prueba de amor?


Escucha el audio del mensaje:




El verdadero amor se demuestra por medio de acciones, por medio de cosas que se hace por el bienestar del ser amado.

Si nosotros decimos amar a Jesús ¿Cuál debería ser la prueba?

Hoy hablaremos de todo lo que debe suceder en nosotros si en realidad amamos a Jesús.


Juan 14:21  ¿Quién es el que me ama? El que hace suyos mis mandamientos y los obedece. Y al que me ama, mi Padre lo amará, y yo también lo amaré y me manifestaré a él.
14:22  Judas (no el Iscariote) le dijo: —¿Por qué, Señor, estás dispuesto a manifestarte a nosotros, y no al mundo?
14:23  Le contestó Jesús: —El que me ama, obedecerá mi palabra, y mi Padre lo amará, y haremos nuestra vivienda en él.
14:24  El que no me ama, no obedece mis palabras. Pero estas palabras que ustedes oyen no son mías sino del Padre, que me envió.

Jesús hace una pregunta ¿Quién es el que me ama? Esta es una pregunta muy importante porque el amor a Dios es el principal mandamiento en toda la Biblia, desde el Antiguo Testamento en Deuteronomio 6:5, mandamiento que Jesús cita como el más importante.

Jesús también en alguna ocasión dijo que el amor por él tiene que estar por sobre todo
Dice Mateo 10:37
»El que quiere a su padre o a su madre más que a mí no es digno de mí; el que quiere a su hijo o a su hija más que a mí no es digno de mí;

Sin embargo, sabemos que es muy fácil decir que amamos a Jesús. Muchas veces lo cantamos y lo confesamos con nuestros labios.
Pero ¿Cuáles deberían ser las evidencias de que amamos a Jesús? él mismo en este texto nos muestra algunas evidencias de amar a Dios.


1.- HAREMOS NUESTROS SUS MANDAMIENTOS
Juan 14:21  ¿Quién es el que me ama? El que hace suyos mis mandamientos y los obedece. Y al que me ama, mi Padre lo amará, y yo también lo amaré y me manifestaré a él.

La RV traduce “el que tiene mis mandamientos” porque en el idioma griego es una palabra que significa “el que se apropia” o como dice la NVI “el que hace suyos”
Esto es muy importante ya que muchas veces podemos conocer los mandamientos de Dios, pero no necesariamente nos apropiamos de ellos, no los hacemos nuestros.
Cuando la idea es que la Palabra de Dios la guardemos en nuestro corazón y se vuelva parte de nuestras convicciones sobre cómo debemos vivir nuestra vida.

Muchas veces las personas obedecen a Dios porque “la religión me manda hacer esto o aquello” o también porque “la religión me prohíbe hacer esto o aquello” Pero lo ideal es hacerlo por convicción personal.  
Dice el Salmo 119:11 
En mi corazón atesoro tus dichos para no pecar contra ti.

Es decir, los tengo grabados en lo más profundo del corazón, y el propósito es no pecar contra Dios.
Esto solo sucede cuando amamos a Jesús, porque si amamos a Dios, amamos su Palabra. No puedo decir que amo a Dios y no querer leer la Biblia. Es como si le dijera a mi esposa “yo te amo, pero no quiero escucharte, no me interesa lo que piensas” eso no tiene sentido.
En el Salmo 119:97 dice:
¡Cuánto amo yo tu ley! Todo el día medito en ella

¿Cuánto tiempo estamos dedicando cada día para leer la Palabra de Dios?
Solo de esa forma podremos formar convicciones que estén de acuerdo con la Palabra de Dios.
Especialmente en el tiempo en el que vivimos que es tan peligroso en temas de valores morales.


2.- OBEDECEREMOS SUS MANDAMIENTOS
Juan 14:21  ¿Quién es el que me ama? El que hace suyos mis mandamientos y los obedece. Y al que me ama, mi Padre lo amará, y yo también lo amaré y me manifestaré a él.

14:23  Le contestó Jesús: —El que me ama, obedecerá mi palabra, y mi Padre lo amará, y haremos nuestra vivienda en él.

Todo lo que aprendemos si en realidad lo guardamos en el corazón debemos llevarlo a la práctica
Y esa es la mayor evidencia de que amamos a Jesús, el esforzarnos en obedecer sus mandamientos, lo cuál no implica perfección, porque no hay nadie que pueda ser perfecto, pero si implica esforzarnos, estar en el camino de crecer cada día en nuestra vida espiritual.

Esto es muy serio, algo que no debemos tomarnos a la ligera, porque Jesús dice:
14:24  El que no me ama, no obedece mis palabras. Pero estas palabras que ustedes oyen no son mías sino del Padre, que me envió.

Desobedecer a Jesús es desobedecer a Dios y esto es un asunto muy serio. Tenemos un Dios que es amor, pero que al mismo tiempo es un Dios Santo, Justo y Todopoderoso.
Sin embargo, nuestra motivación para la obediencia a Dios debe ser el amor
Dice el apóstol Juan en 1 Juan 5:3
En esto consiste el amor a Dios: en que obedezcamos sus mandamientos. Y éstos no son difíciles de cumplir,

Probablemente Juan tenía en mente las palabras de Jesús. Pero aquí aumenta algo más y dice: “estos no son difíciles de cumplir”
Probablemente muchos a leer esto digamos ¿Cómo que no son difíciles? Ya que en realidad son muy difíciles de cumplir
La situación es que cuando las cosas se hacen por amor ya no son una carga, la carga se vuelve liviana

Cuando las cosas se hacen por amor no son una carga
Si amamos a Dios será un privilegio obedecer su voluntad, no será una carga
Y lo mejor de todo es que la obediencia a Dios trae para nosotros muchos privilegios


3.- DISFRUTAREMOS DE SU AMOR
Juan 14:21  ¿Quién es el que me ama? El que hace suyos mis mandamientos y los obedece. Y al que me ama, mi Padre lo amará, y yo también lo amaré y me manifestaré a él.

14:23  Le contestó Jesús: —El que me ama, obedecerá mi palabra, y mi Padre lo amará, y haremos nuestra vivienda en él.

Jesús dice que el que le ama y obedece sus mandamientos disfrutará del amor de Dios. Esto no quiere decir que solo si amamos a Dios y le obedecemos el nos amará a nosotros, porque la Biblia dice que nosotros amamos a Dios porque él nos amó primero.

Jesús ya demostró su amor de manera perfecta al entregarse por nosotros en la cruz.

Nosotros no podemos hacer nada para que Dios nos ame más o nos ame menos porque no se trata de nuestras obras.

Pero lo que si se refiere este texto es que, si amamos a Dios y lo obedecemos, será más fácil experimentar el amor de Dios. Seremos consientes del amor que Dios tiene por nosotros
Podremos experimentar el amor de Dios en cada cosa de nuestra vida, en el aire que respiramos, en poder disfrutar de nuestra familia, de nuestros amigos, y eso nos llevará a ser agradecidos por las cosas que tenemos

Aún en las cosas difíciles de la vida, si amamos a Dios y le obedecemos podremos encontrar el amor de Dios, en medio de los tiempos difíciles.

Por eso dice Romanos 8:28 que a los que aman a Dios todas las cosas les ayudan para bien. Esto no quiere decir que todas las cosas nos saldrán bien, sino que podremos ver el propósito perfecto de Dios en medio de las dificultades de la vida.

Otro de los privilegios de los que disfrutamos cuando amamos a Dios y le obedecemos es que disfrutamos de su presencia


4.- DISFRUTAREMOS DE SU PRESENCIA
Juan 14:21  ¿Quién es el que me ama? El que hace suyos mis mandamientos y los obedece. Y al que me ama, mi Padre lo amará, y yo también lo amaré y me manifestaré a él.

14:23  Le contestó Jesús: —El que me ama, obedecerá mi palabra, y mi Padre lo amará, y haremos nuestra vivienda en él.

Si nos ubicamos un poco en el contexto de este pasaje veremos que es un discurso de despedida. Jesús les está advirtiendo a sus discípulos que él se va a ir.
Pero al mismo tiempo les dice que no los va a dejar solos, sino que les enviará al Consolador que es el Espíritu Santo.

Por medio del Espíritu Santo nosotros podemos experimentar la presencia de Dios en nuestras vidas
Y este es un privilegio que solo los cristianos podemos disfrutar, por eso dice:

14:22  Judas (no el Iscariote) le dijo: —¿Por qué, Señor, estás dispuesto a manifestarte a nosotros, y no al mundo?
14:23  Le contestó Jesús: —El que me ama, obedecerá mi palabra, y mi Padre lo amará, y haremos nuestra vivienda en él.

Solo quienes amamos a Dios podemos disfrutar de la presencia de Dios en nuestro interior por medio del Espíritu Santo.

Y esto es de suma importancia ya que es precisamente el Espíritu Santo quien nos capacitará para obedecer a Dios, para poder hacer cosas que en nuestras fuerzas son imposibles.

1 Juan 5:3 En esto consiste el amor a Dios: en que obedezcamos sus mandamientos. Y éstos no son difíciles de cumplir,
1Jn 5:4  porque todo el que ha nacido de Dios vence al mundo. Ésta es la victoria que vence al mundo: nuestra fe.
1Jn 5:5  ¿Quién es el que vence al mundo sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios?




Conclusión
No podemos amar a Dios sin obedecer
Tampoco sirve de nada si obedecemos si la motivación de nuestro corazón no es el amor
Solo lo que nace del amor es lo que cuenta

La mejor prueba de amar a Jesús es obedecer sus mandamientos. Y la mejor recompensa que podemos obtener de eso es experimentar cada día el amor y la presencia de Dios en nuestras vidas. 



Hugo Vásquez




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