lunes, 3 de junio de 2019

¿CÓMO DISTINGUIR EL ERROR? - ESTUDIO SOBRE 1 DE JUAN - LECCIÓN 10

 Introducción
En pasajes anteriores el apóstol Juan nos confrontó muchas veces a vivir nuestra fe de una forma práctica. Amando a Dios, obedeciendo sus mandamientos, y amando al prójimo. Sin embargo, en la vida cristiana también es muy importante tener las creencias correctas sobre Jesús y la Palabra de Dios. Ya que, como habíamos comentado en ocasiones anteriores, en el mundo en el que vivimos existe mucha información equivocada, e incluso dentro de lo que dice ser cristiano se enseñan muchas cosas que no están de acuerdo con la Palabra de Dios. Es por esa razón que nosotros debemos estar preparados para identificar siempre el error. En el siguiente pasaje Juan nos da tres pautas de cómo poder hacerlo.


1Jn 4:1  Queridos hermanos, no crean a cualquiera que pretenda estar inspirado por el Espíritu, sino sométanlo a prueba para ver si es de Dios, porque han salido por el mundo muchos falsos profetas.
4:2  En esto pueden discernir quién tiene el Espíritu de Dios: todo profeta que reconoce que Jesucristo ha venido en cuerpo humano, es de Dios;
4:3  todo profeta que no reconoce a Jesús, no es de Dios sino del anticristo. Ustedes han oído que éste viene; en efecto, ya está en el mundo.
4:4  Ustedes, queridos hijos, son de Dios y han vencido a esos falsos profetas, porque el que está en ustedes es más poderoso que el que está en el mundo.
4:5  Ellos son del mundo; por eso hablan desde el punto de vista del mundo, y el mundo los escucha.
4:6  Nosotros somos de Dios, y todo el que conoce a Dios nos escucha; pero el que no es de Dios no nos escucha. Así distinguimos entre el Espíritu de la verdad y el espíritu del engaño.


En estos versículos el apóstol Juan nuevamente topa el tema del surgimiento de falsos profetas. Ya lo había mencionado en 2: 18:19
1Jn 2:18  Queridos hijos, ésta es la hora final, y así como ustedes oyeron que el anticristo vendría, muchos son los anticristos que han surgido ya. Por eso nos damos cuenta de que ésta es la hora final.
2:19  Aunque salieron de entre nosotros, en realidad no eran de los nuestros; si lo hubieran sido, se habrían quedado con nosotros. Su salida sirvió para comprobar que ninguno de ellos era de los nuestros.

Pero aquí en 4:1 nos advierte de no creer a cualquiera que diga estar inspirado por el Espíritu de Dios. Es muy probable que, en el tiempo de Juan, como estaba todavía escribiéndose el Nuevo Testamento muchos pretendían estar inspirados por Dios. Pero es a ellos a quienes debemos poner a prueba. 
Existe un dicho que dice: “no todo lo que brilla es oro” Y es así, ya que en nuestro mundo hay muchas personas que hablan muy bonito, aparentan piedad y justicia, pero tal vez es solo una fachada, solo buscan aparentar.
El apóstol Pablo también tenía que enfrentarse con personas así y por eso el escribió en 2 Corintios 11:13-15

11:13  Tales individuos son falsos apóstoles, obreros estafadores, que se disfrazan de apóstoles de Cristo.
11:14  Y no es de extrañar, ya que Satanás mismo se disfraza de ángel de luz.
11:15  Por eso no es de sorprenderse que sus servidores se disfracen de servidores de la justicia. Su fin corresponderá con lo que merecen sus acciones.

Esto nos exhorta a no dejarnos llevar por las apariencias. Hay una frase muy reconocida de el libro El Principito que dice: “Lo esencial es invisible a los ojos” o como Dios le dijo a Samuel en 1 Samuel 16:7 que los hombres se fijan en las apariencias, pero Dios se fija en el corazón.
Entonces ¿Cómo podemos distinguir la verdad del error? Vamos a hablar de tres pruebas que nos presenta el apóstol Juan

1.- LA CENTRALIDAD DEL EVANGELIO DE JESÚS
4:2  En esto pueden discernir quién tiene el Espíritu de Dios: todo profeta que reconoce que Jesucristo ha venido en cuerpo humano, es de Dios;
4:3  todo profeta que no reconoce a Jesús, no es de Dios sino del anticristo. Ustedes han oído que éste viene; en efecto, ya está en el mundo

En el tiempo de Juan estaba naciendo una secta que se conoce como los gnósticos que enseñaban que Jesús no era un hombre de carne y hueso como nosotros, sino que tenía solamente la apariencia de hombre. Otros enseñaban en cambio que Jesús no era Dios, sino que solamente vino a habitar en él el espíritu de Dios.  Todo esto negando la realidad de que Jesús es Dios que se hizo hombre para morir en la cruz y pagar el precio de nuestros pecados.

Es por ellos que Juan escribe: “todo profeta que reconoce que Jesucristo ha venido en cuerpo humano, es de Dios”

Para Juan la enseñanza correcta acerca de quién es Jesús es fundamental en la fe cristiana. No se trata solamente de obedecer los mandamientos, o de vivir en amor, como ha sido un tema central en la epístola, sino que se trata de tener el conocimiento adecuado de la doctrina cristiana. En especial sobre el Evangelio de Jesús.


¿Qué es el Evangelio?

El apóstol Pablo enseñó en 1 Corintios 15:1.4

1Co 15:1 Ahora, hermanos, quiero recordarles el evangelio que les prediqué, el mismo que recibieron y en el cual se mantienen firmes.
15:2 Mediante este evangelio son salvos, si se aferran a la palabra que les prediqué. De otro modo, habrán creído en vano.
15:3 Porque ante todo les transmití a ustedes lo que yo mismo recibí: que Cristo murió por nuestros pecados según las Escrituras,
15:4 que fue sepultado, que resucitó al tercer día según las Escrituras,

Puede haber personas que prediquen muy bonito, que sean buenos oradores y tengan carisma, pero si predican cosas diferentes a este Evangelio. No son de Dios.

Cuando nosotros predicamos el Evangelio necesariamente tenemos que hablar de Jesús no solamente de Dios en sentido general. E Incluso si hablamos de Jesús tenemos que hacerlo como lo dice la Biblia, porque hoy también hay grupos religiosos que hablan de Jesús como un gran hombre, como un profeta Etc. Pero no como lo dice la Escritura.



2.- DEPENDENCIA DEL ESPÍRITU DE DIOS

4:4 Ustedes, queridos hijos, son de Dios y han vencido a esos falsos profetas, porque el que está en ustedes es más poderoso que el que está en el mundo.

Como ya hemos comentado en ocasiones anteriores. Cuando nosotros le pertenecemos a Dios, al reconocer a Jesús como el Señor y Salvador de nuestra vida, el Espíritu de Dios pasa a vivir en nosotros.

El Espíritu Santo nos da un nuevo nacimiento espiritual, es decir, nos regenera, para comenzar a vivir una nueva vida. También nos capacita y nos da poder para servir a Dios.

Jesús dijo en Hechos 1:8

Pero cuando venga el Espíritu Santo sobre ustedes, recibirán poder y serán mis testigos tanto en Jerusalén como en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra.

Pero otra cosa muy importante que hace el Espíritu por nosotros es ayudarnos a comprender las verdades de la Palabra de Dios por eso dijo Jesús en Juan 14:26

Pero el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, les enseñará todas las cosas y les hará recordar todo lo que les he dicho.

A este don del Espíritu Santo, en doctrina bíblica se lo conoce como Iluminación. Y está disponible para todo cristiano que tiene un deseo sincero de estudiar y comprender la Palabra de Dios.

Es por eso por lo que es muy importante desarrollar una vida devocional, dependiente del Espíritu de Dios y así cada vez más este nos guiará a poder distinguir la verdad del error.



3.- EL CONOCIMIENTO DE DIOS POR MEDIO DE SU PALABRA

4:5  Ellos son del mundo; por eso hablan desde el punto de vista del mundo, y el mundo los escucha.
4:6  Nosotros somos de Dios, y todo el que conoce a Dios nos escucha; pero el que no es de Dios no nos escucha. Así distinguimos entre el Espíritu de la verdad y el espíritu del engaño.

Juan aconseja a sus lectores que deben evaluar la enseñanza de estos falsos apóstoles en base a que ellos hablan desde el punto de vista del mundo. Es decir, hay predicadores pueden estar enseñando muchas cosas bonitas, pero muchas veces puede ser que no tengan mucho que ver con la Palabra de Dios. Muchas veces son enseñanzas humanas, de motivación, de prosperidad y cosas parecidas, y por eso la gente del mundo se siente bien.

Pero, por otro lado, cuando alguien que predica es fiel a lo que enseña la Palabra de Dios, por lo general no es aceptado por la gente del mundo. Ya que las enseñanzas bíblicas son contrarias a lo que el mundo enseña

1Jn 4:6  Nosotros somos de Dios, y todo el que conoce a Dios nos escucha; pero el que no es de Dios no nos escucha. Así distinguimos entre el Espíritu de la verdad y el espíritu del engaño.

Hablar de pureza, de santidad, de honradez y cosas semejantes, ahora son conceptos anticuados, ya nadie quiere oírlos. Pero esto no nos debe asombrar ya que Jesús mismo experimentó rechazo en alguna de sus predicaciones.

Dice Juan 6:60

Al escucharlo, muchos de sus discípulos exclamaron: «Esta enseñanza es muy difícil; ¿quién puede aceptarla?»

Pero más adelante en los versículos 66-68 dice:

Juan 6:66  Desde entonces muchos de sus discípulos le volvieron la espalda y ya no andaban con él. Así que Jesús les preguntó a los doce:
6:67  —¿También ustedes quieren marcharse?
6:68  —Señor —contestó Simón Pedro—, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna.


Todo cristiano debería decir como Pedro. “Solo Jesús tiene palabras de vida eterna”

Cuando hemos disfrutado de la Palabra de Dios, sabemos que ninguna enseñanza del mundo se le puede comparar. Puede haber libros muy buenos, pero nada se compara con la Palabra de Dios

De igual manera cuando nosotros prediquemos el Evangelio debemos ser fieles a lo que dice la Palabra de Dios. Porque puede suceder que, muchas veces por no alejar a la gente de nosotros no predicamos las cosas tal como dice la Biblia. Para esto debemos capacitarnos constantemente.

Pablo le dice a Timoteo en 2 Timoteo 3:16-17

3:16  Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir y para instruir en la justicia,
3:17  a fin de que el siervo de Dios esté enteramente capacitado para toda buena obra.


Conclusión

Los cristianos debemos estar preparados para poner a prueba cualquier enseñanza, y evaluarla en base a la centralidad del Evangelio de Jesús. Y solo podemos hacerlo al tener comunión con el Espíritu de Dios y estar capacitados en el conocimiento de la Palabra de Dios.



Hugo Vásquez 

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