miércoles, 31 de octubre de 2018

EL PRIVILEGIO DE ANUNCIAR EL EVANGELIO - ESTUDIOS SOBRE EFESIOS - LECCIÓN 5

Introducción


En las lecciones anteriores hemos hablado de las grandes bendiciones que Dios ha tenido para con nosotros. En especial al salvarnos del pecado y darnos vida eterna. Pero todo esto no debe quedarse solamente para nosotros, sino que tenemos la responsabilidad de anunciar estas buenas noticias ya que en el mundo en el que vivimos hay una gran necesidad de Jesús.


En el pasaje que vamos a leer en esta semana veremos como el apóstol Pablo aceptaba esta responsabilidad de llevar el Evangelio, que en griego significa una buena noticia, a las demás naciones. Veremos como él lo consideraba un privilegio aún a pesar de las dificultades que tenía que atravesar por eso.

Efesios 3:1 Por esta razón yo, Pablo, prisionero de Cristo Jesús por el bien de ustedes los gentiles, me arrodillo en oración.
3:2  Sin duda se han enterado del plan de la gracia de Dios que él me encomendó para ustedes,
3:3  es decir, el misterio que me dio a conocer por revelación, como ya les escribí brevemente.
3:4  Al leer esto, podrán darse cuenta de que comprendo el misterio de Cristo.
3:5  Ese misterio, que en otras generaciones no se les dio a conocer a los seres humanos, ahora se les ha revelado por el Espíritu a los santos apóstoles y profetas de Dios;
3:6  es decir, que los gentiles son, junto con Israel, beneficiarios de la misma herencia, miembros de un mismo cuerpo y participantes igualmente de la promesa en Cristo Jesús mediante el evangelio.
3:7  De este evangelio llegué a ser servidor como regalo que Dios, por su gracia, me dio conforme a su poder eficaz.
3:8  Aunque soy el más insignificante de todos los santos, recibí esta gracia de predicar a las naciones las incalculables riquezas de Cristo,
3:9  y de hacer entender a todos la realización del plan de Dios, el misterio que desde los tiempos eternos se mantuvo oculto en Dios, creador de todas las cosas.
3:10  El fin de todo esto es que la sabiduría de Dios, en toda su diversidad, se dé a conocer ahora, por medio de la iglesia, a los poderes y autoridades en las regiones celestiales,
3:11  conforme a su eterno propósito realizado en Cristo Jesús nuestro Señor.
3:12  En él, mediante la fe, disfrutamos de libertad y confianza para acercarnos a Dios.
3:13  Así que les pido que no se desanimen a causa de lo que sufro por ustedes, ya que estos sufrimientos míos son para ustedes un honor.


1.- TENEMOS UNA GRAN RESPONSABILIDAD
Efesios 3:1 Por esta razón yo, Pablo, prisionero de Cristo Jesús por el bien de ustedes los gentiles, me arrodillo en oración.
3:2  Sin duda se han enterado del plan de la gracia de Dios que él me encomendó para ustedes,

El apóstol Pablo cuando escribía esta carta se encontraba prisionero probablemente en Roma. Él sabía que el motivo de sus prisiones era por predicar el Evangelio. Sin embargo, eso a él no le importaba porque estaba consiente que esa misión le había sido encomendada directamente por Dios. La misión de llevar esa buena noticia a los gentiles, es decir, la buena noticia no debía limitarse al pueblo judío sino ir más allá.  
Pablo en toda su vida se tomó muy en serio la misión que Dios le había encomendado, el dice en 1 Corintios 9:16
Sin embargo, cuando predico el evangelio, no tengo de qué enorgullecerme, ya que estoy bajo la obligación de hacerlo. ¡Ay de mí si no predico el evangelio!

Ese mandamiento había sido dado por Jesús, no solamente para Pablo sino para todos quienes somos sus seguidores.
Jesús dijo en Mateo 28:19
Por tanto, vayan y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo

Pablo también dice que lo que él hacía era por el bien de sus lectores. Es decir, él lo hacía por amor. Porque llevarle a alguien las buenas noticias de salvación es también un acto de amor. Ya que el Evangelio es para el bien de quien lo escucha.
Cada que le hablamos de Jesús a alguien le estamos dando la oportunidad de tener una nueva vida, de encontrar perdón y reconciliación con Dios. Y lo que es lo más importante la vida eterna. Así que no deberíamos quedarnos callados

2.- TENEMOS UN GRAN PRIVILEGIO
3:7  De este evangelio llegué a ser servidor como regalo que Dios, por su gracia, me dio conforme a su poder eficaz.
3:8  Aunque soy el más insignificante de todos los santos, recibí esta gracia de predicar a las naciones las incalculables riquezas de Cristo,

En estos versículos podemos ver que para Pablo el hecho de poder servir a Dios predicando el Evangelio era un gran privilegio. El dice que fue solo por la gracia de Dios. Pablo nunca se consideraba digno de ser un servidor de Dios. Para él eso era un regalo.
¿Estamos consientes de que poder servir a Dios predicando el Evangelio es un privilegio?
Muchas veces no nos damos cuenta de que si no fuera por la gracia de Dios no podríamos ni siquiera tener vida. Peor aún tener salvación. Es solamente por la gracia de Dios que hemos podido conocerle y hemos podido ser salvados de nuestros pecados.
Si no fuera por la gracia de Dios ninguno de nosotros sería digno de poder servirle. Por eso el hecho de que Dios nos haya tomado en cuenta para ser parte de su plan es un privilegio.
Hay ocasiones en las que podemos pensar que al servir a Dios en algún ministerio en la Iglesia le estamos haciendo un favor a Dios, al pastor o a nuestro líder. Pero no es así, nosotros no podemos hacerle un favor a Dios, Dios es el que nos hace un favor a nosotros al permitirnos servirle, al permitirnos ser participes de todo lo que él está haciendo en el mundo.
Siempre que el apóstol Pablo contaba su testimonio el reconocía el inmenso privilegio que Dios le había permitido tener. Por ejemplo, en 1 Timoteo 1:12-17 dice:

1:12  Doy gracias al que me fortalece, Cristo Jesús nuestro Señor, pues me consideró digno de confianza al ponerme a su servicio.
1:13  Anteriormente, yo era un blasfemo, un perseguidor y un insolente; pero Dios tuvo misericordia de mí porque yo era un incrédulo y actuaba con ignorancia.
1:14  Pero la gracia de nuestro Señor se derramó sobre mí con abundancia, junto con la fe y el amor que hay en Cristo Jesús.
1:15  Este mensaje es digno de crédito y merece ser aceptado por todos: que Cristo Jesús vino al mundo a salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero.
1:16  Pero precisamente por eso Dios fue misericordioso conmigo, a fin de que en mí, el peor de los pecadores, pudiera Cristo Jesús mostrar su infinita bondad. Así vengo a ser ejemplo para los que, creyendo en él, recibirán la vida eterna.
1:17  Por tanto, al Rey eterno, inmortal, invisible, al único Dios, sea honor y gloria por los siglos de los siglos. Amén.

Nosotros también deberíamos vivir una vida de alabanza y de gratitud a Dios por el inmenso privilegio de ser los portadores del mensaje que trae salvación a todo el mundo.

3.- TENEMOS UNA GRAN DIFICULTAD
Aunque estemos consientes del inmenso privilegio de poder servir a Dios anunciando el Evangelio, debemos también saber que esta tarea no será fácil.
Pablo escribe esta carta desde la prisión:
Efesios 3:1 Por esta razón yo, Pablo, prisionero de Cristo Jesús por el bien de ustedes los gentiles, me arrodillo en oración.

Muchas veces Pablo tuvo que enfrentar prisiones, castigos, insultos y más cosas semejantes por el hecho de predicar el Evangelio.
Por eso más adelante también comenta:
3:13  Así que les pido que no se desanimen a causa de lo que sufro por ustedes, ya que estos sufrimientos míos son para ustedes un honor.

Pablo estaba consiente de que aún sus sufrimientos eran un privilegio ya que eran por el bienestar del Evangelio y de la Iglesia de Dios.
Hoy en nuestro tiempo tal vez ya nadie nos meta presos por predicar el Evangelio. Sin embargo, seguiremos enfrentando dificultades. Mucha gente nos ofenderá por nuestras creencias. Otros se alejarán de nosotros.
En este tiempo es muy preocupante el tema de las ideologías que surgen que son contrarias a los valores del Reino de Dios. Cada vez se da más y más derechos a grupos como la comunidad LGBT o también a grupos a favor del aborto. Etc. Y cada vez se quitan derechos de opinar diferente a quienes estamos en contra de ese estilo de vida, y de ese tipo de valores. Poco a poco la Iglesia puede enfrentar más y más persecución y ante todo eso debemos mantenernos firmes en nuestra fe en Jesús.
¿Hemos enfrentado dificultades al hablar de nuestra fe en Jesús?
No nos desanimemos, continuemos adelante con la misión que Jesús nos ha encomendado. Recordemos que Jesús mismo ya advirtió a sus discípulos que en ocasiones las cosas se pondrían difíciles. Él dijo en Juan 16:33
Yo les he dicho estas cosas para que en mí hallen paz. En este mundo afrontarán aflicciones, pero ¡anímense! Yo he vencido al mundo.

Pero la promesa más grande es que si vivimos cumpliendo su voluntad él mismo prometió estar con nosotros todos los días hasta el fin del mundo. Mateo 28:19-20 dice:
28:19  Por tanto, vayan y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo,
28:20  enseñándoles a obedecer todo lo que les he mandado a ustedes. Y les aseguro que estaré con ustedes siempre, hasta el fin del mundo

4- TENEMOS UN GRAN PODER
Si bien es cierto, la misión que tenemos no es fácil, pero debemos comprender que la obra de Dios siempre se hace con el poder de Dios.
3:7  De este evangelio llegué a ser servidor como regalo que Dios, por su gracia, me dio conforme a su poder eficaz.

Podemos comprender en este versículo que el apóstol Pablo estaba siempre confiado en el poder de Dios. Y a lo largo de su vida el pudo experimentar como siempre fue Dios quien le dio la fortaleza para llevar a cabo su misión.
En nuestra vida también debemos estar consientes de que necesitamos del poder de Dios para hacer su obra. Nuestras fuerzas siempre son limitadas, nosotros nos cansamos, nos enfermamos, nos desanimamos, pero el poder de Dios en cambio es ilimitado y es en ese poder que tenemos que confiar.
Jesús dijo en Hechos 1:8
Pero cuando venga el Espíritu Santo sobre ustedes, recibirán poder y serán mis testigos tanto en Jerusalén como en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra
Tenemos que aprender a depender del Espíritu de Dios para todo lo que hacemos en nuestra vida. Para eso debemos profundizar cada día más nuestra relación con Dios, por medio de la oración, del estudio de su Palabra.
Recordemos que lo que debemos anunciar a la gente es la Palabra de Dios. Ya que es esa Palabra la que tiene el poder de cambiar vidas.  Entonces procuremos mantener nuestra mente llena de la Palabra de Dios.
Saber que la obra de Dios se hace con el poder de Dios debe motivarnos para no darnos por vencidos y aceptar nuestra tarea de cumplir con la misión de anunciar esta Buena Noticia a toda criatura.    

5.- TENEMOS UN GRAN PROPÓSITO  
3:10  El fin de todo esto es que la sabiduría de Dios, en toda su diversidad, se dé a conocer ahora, por medio de la iglesia, a los poderes y autoridades en las regiones celestiales,
3:11  conforme a su eterno propósito realizado en Cristo Jesús nuestro Señor.
3:12  En él, mediante la fe, disfrutamos de libertad y confianza para acercarnos a Dios.

Lo más importante que debemos recordar es que todo esto es parte del eterno propósito de Dios. Y está centrado en que todo el mundo pueda conocer a Jesús. Para que mediante la fe puedan disfrutar de la libertad y confianza de acercarse a Dios.
Pero todo esta centrado en Jesús. Sólo es por medio de él que el plan de Dios se lleva a cabo, el centro de todo no somos nosotros, no es el apóstol Pablo, no es la Iglesia, el centro de todo es Cristo. Él es el mensaje que tenemos que predicar. Él es el que salva, y da vida eterna a nuestro mundo que está tan necesitado.
No existe un propósito más grande por el cuál podamos vivir nuestra vida.

Conclusión

Todos los cristianos debemos aceptar nuestra responsabilidad de predicar el Evangelio. Debemos considerarlo un alto privilegio ya que es solamente por su gracia que hemos sido elegidos para esta tarea. También debemos estar confiados de que lo haremos por medio del poder de Dios, con el propósito final de que por medio de la Iglesia se pueda evidenciar al mundo la gloria de Dios. 



Hugo Vásquez 

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